El Bosque

Esa nube verde a ras del suelo matizada de rojos, azules, amarillos y doradors es el ansiado reposo del incansable caminante.
Es allí cuando Febo cierra sus puertas al mundo, donde miles de cantos se elevan al espacio: se confunde el dulce gorjear del pájaro nocturno con el acompasado ronroneo del animal dormido.

Es allí donde nace el el eco del agudo llanto del lobo, donde cantan las Ninfas dulces canciones, acompañadas por el sonar de arpas y violines.
Suavemente el azul del horizonte se diluye en rojo oro. Abriendo sus puertas, colmando el aire de aromas y de luces, Febo extiende sus brazos... y el canto de las Ninfas se transforma en agua fluyente de la fuente, el llanto del lobo en la brisa que danza con la copa de los pinos y el ronronear del animal dormido en el agitado paso del cazador furtivo.
¡Cuánta vida! ¡Cuánta fantasía! ¡Cuánto ocurre en esa nube verde a ras del suelo!



Escrito en 1967 por

Silvia
Beatriz
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