¿Qué hago...?






¿Qué hago con toda esta tristeza
que inunda a mi alma?
Si hasta el confín de mi cuerpo
se revela,
se harta.
Trato de apretujarla allí,
en un pequeño espacio
pero ella igualmente avanza
sobrepasando mi propio continente,
manchando más allá de mis contornos,
ensuciando como ponzoña viscosa
las paredes,
el piso,
el cielorraso.
No puedo separarla de mi
ni dejarla en un costado.
Se enroscó en mis entrañas
como serpiente acechante.
Mis propios intestinos son parte de su cuerpo
y es su inquieta cabeza la que en mi pecho se mueve
provocando el dolor que empaña mis ojos
y oscurece mi mirada.
Qué hago con toda esta tristeza...
Si tan sólo el sol pudiera evaporarla
abriría mi cuerpo en dos mitades
para que sus rayos la secaran,
Si tan sólo los trinos pudieran despejarla
pediría a las alondras que vinieran
y encerraría sus gorjeos en mi alma.
Si suficiente fuera la risa de los otros
a fuego gravaría esas risas en mi cara.
Tristeza...
¿Cómo hago para que te vayas?

Silvia Beatriz Giordano

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